La persona humana es un ser intrínsecamente perfectible.

 Yepes (2003) menciona que la persona se perfecciona a sí misma desde adentro; se tiene a sí mismo como tarea. Sus posibilidades son ilimitadas y éstas se van concretando en base a sus elecciones.

La educación es la vía permanente de perfeccionamiento donde la persona se desarrolla de forma integral en todas sus dimensiones: biológica, psicológica, social y trascendental.


Fuentes de consulta:

Yepes Stork, R. (2003). Fundamentos de Antropología. Eunsa.



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